Buenos Aires | El canciller Pablo Quirno fijó los derechos naturales como la brújula moral de la política exterior argentina en un discurso programático pronunciado en el Palacio San Martín el pasado 24 de julio, ante una audiencia integrada por miembros de los poderes Ejecutivo y Legislativo, dirigentes de la sociedad civil, referentes internacionales y jóvenes líderes de 15 países.
El canciller fue el principal ponente en el Triálogo “Protegiendo el Futuro: los derechos naturales en el centro de la agenda internacional”, convocado por la red internacional Political Network for Values (PNfV – Red Política por los Valores), del que participaron también The Heritage Foundation, The Institute for Women’s Health y The Global Center for Human Rights.
Quirno aseguró que la política exterior “nunca es neutral” y que cada voto, negociación o alianza expresa una jerarquía de valores. Afirmó que la diplomacia argentina vuelve a hablar desde una identidad propia, “arraigada en la tradición occidental y en nuestras raíces judeocristianas”, una “brújula moral” que “promueve la protección de la vida desde la concepción, reconoce a la familia como unidad natural y fundamental de la sociedad, y protege la libertad religiosa y de conciencia”. Sostuvo que esta agenda también valora la dignidad y el papel decisivo de la mujer en la vida social, defiende el derecho a la propiedad, y sostiene la soberanía de los Estados y la igualdad jurídica de las personas.
Aseguró que el presidente Javier Milei puso estos principios en el centro de las prioridades del Estado, en línea con la Constitución y con el mandato que recibió: “los derechos que nacen con la persona ordenan nuestra política interna y proyectan nuestra voz en el mundo”. Afirmó que también son la base de su agenda económica, pues una economía verdaderamente libre no produce únicamente riqueza, sino que fortalece la autonomía de las personas, consolida a las familias y amplía los espacios de libertad.
Verdades capaces de orientar el futuro
El canciller sostuvo que los organismos internacionales pierden autoridad cuando sus burocracias intentan transformar “preferencias ideológicas en obligaciones universales”, y que la crisis de Occidente comenzó cuando las sociedades dejaron de reconocer los fundamentos permanentes de su libertad.
Explicó que el gobierno de Milei decidió no resignarse a esa deriva y asumió una postura activa: “creemos que la fortaleza de una democracia depende de los valores sobre los que decide construir sus instituciones, y que la acción internacional adquiere grandeza cuando lleva esa verdad al encuentro entre las naciones. La Argentina ha elegido ocupar ese lugar”.
Para Quirno, defender los derechos naturales no es mirar al pasado, sino recordar que existen verdades capaces de orientar el futuro. No es invocar una abstracción filosófica, sino reconocer que la verdad sobre la persona humana y esos derechos no los establece el poder político: lo preceden. Por esa razón, tampoco puede modificarlos; son el límite que ninguna autoridad puede traspasar, y la política tiene la responsabilidad de protegerlos.
Un nuevo paradigma
En el Triálogo también participó Agustín Caulo, secretario de Culto y Civilización, quien consideró que afirmar los derechos naturales en las discusiones multilaterales abre un nuevo paradigma, diferente a la tendencia que presenta a los derechos humanos como un catálogo arbitrario de preferencias dependiente de construcciones ideológicas o de consensos pasajeros.
“Los derechos humanos solo son universales si existe un fundamento objetivo que los preceda. La persona humana nunca debe ser un medio al servicio del poder, sino el fin último de toda acción política”, dijo.
Santiago Santurio, diputado nacional y miembro por Argentina del Consejo Asesor de PNfV, aseguró que cada vez más líderes políticos están convencidos de que “los derechos naturales constituyen el punto de convergencia y el fundamento más sólido para construir una agenda internacional auténticamente orientada al servicio de la persona humana y del bien común”.
Referentes internacionales
En el Triálogo participaron también, como ponentes, miembros de tres organizaciones que son actores protagónicos en la reconfiguración del tablero internacional.
Valerie Huber, presidente del Institute for Women’s Health y una de las artífices de la Declaración del Consenso de Ginebra, presentó el desarrollo e incidencia de esa coalición internacional, que cuenta actualmente con 41 naciones. El Consenso de Ginebra ayuda a los países miembro a proteger su soberanía y a sostener una posición común en los foros internacionales en materia de salud de la mujer, protección de la vida y fortalecimiento de la familia. Para Huber, el momentum generacional que atraviesa Iberoamérica —del que Argentina es protagonista— ayudará a consolidar esta “alianza civilizacional”.
El Global Center for Human Rights es una organización que actúa en favor de los derechos naturales en organismos multilaterales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA). María Quiroga, su directora de Investigaciones, expuso un mapa del financiamiento extraordinario del Sistema Interamericano de Derechos Humanos y de los condicionamientos externos que favorecen agendas que ponen en duda su imparcialidad e independencia.
The Heritage Foundation ha sido un actor clave en el desarrollo de políticas públicas de protección a menores frente al adoctrinamiento de género en escuelas, las terapias hormonales y las operaciones de “cambio de sexo”, así como en la restricción a la participación de hombres en competencias deportivas femeninas. Laura Bryant Hanford, analista senior del think tank, presentó algunas de las estrategias implementadas en Estados Unidos y una propuesta legislativa ya en marcha en Ohio y Virginia.
Transformar la visión compartida en capacidad de acción
El Triálogo reunió a poco más de 100 miembros de los poderes Legislativo y Ejecutivo de Argentina, de los niveles nacional, provincial y municipal; dirigentes de organizaciones de la sociedad civil del país; y especialistas internacionales. También participaron jóvenes líderes de 15 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, México, Paraguay, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
“Este encuentro —dijo Quirno en su discurso— convoca a quienes forman leyes, ejecutan políticas y construyen instituciones. Esa convergencia puede transformar convicciones compartidas en una agenda que orienta la vida pública; puede convertir una visión compartida en capacidad de acción. Cuenten con esta Cancillería y con mi compromiso personal para proyectar una diplomacia al servicio de la vida, de la libertad, de la propiedad y de la dignidad humana”.
El Triálogo fue una iniciativa de PNfV, en alianza con Fundación Faro, Argéntea, Mises Cono Sur, Global Center for Human Rights y Fundación Free.
El tema central del evento surgió, según Lola Velarde, directora ejecutiva de PNfV, al constatar que atravesamos un momento histórico similar al de las grandes transformaciones del siglo XVI, cuando la Escuela de Salamanca fue un faro para los gobernantes ibéricos por reconocer y afirmar, precisamente en un momento complejo, los derechos naturales como fundamento del orden social.
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