Bruselas | Creemos firmemente que un pilar esencial de la democracia es garantizar la libertad para que todos los ciudadanos puedan manifestar y defender públicamente, de forma respetuosa y pacífica, sus convicciones y principios. La cultura de la cancelación y la censura no deberían tener lugar en sociedades democráticas.
El Parlamento Europeo albergará el 3 de febrero la VII Cumbre Transatlántica, que reunirá a representantes políticos, líderes cívicos y expertos de América, África y Europa para un diálogo de alto nivel sobre los desafíos actuales al ejercicio de la libertad de expresión. Han confirmado su participación delegaciones de más de 35 países y miembros de tres grandes partidos del Parlamento Europeo.
A menos de una semana del evento, una diputada de un partido separatista de España ha solicitado su prohibición, alegando que congregaría a “extremistas”. Una situación similar ocurrió en 2024 durante la VI Cumbre Transatlántica en el Senado de España, cuando parlamentarios del mismo espectro político presionaron para su cancelación con los mismos argumentos. El Senado respondió de manera institucional, afirmando su carácter de espacio democrático, y mantuvo el evento, que cumplía toda la normativa vigente.
El Parlamento Europeo ya albergó una Cumbre Transatlántica en 2017. Durante más de una década, PNfV ha celebrado cumbres y eventos regionales en foros parlamentarios e institucionales: la sede de la ONU en Nueva York, el Capitolio de Washington, el Congreso de los Diputados de España, el Congreso de la República de Colombia, la Academia Húngara de Ciencias, el Senado de España y los congresos de Guatemala y Ecuador.
En ninguna de estas instituciones se censuró o canceló su celebración. En la sede de la ONU, el evento fue retransmitido en directo por su canal oficial y la Declaración de Nueva York fue incorporada a las actas del 78.º período de sesiones de la Asamblea General.
Defendemos la libertad de expresión, el derecho a participar en la vida pública, a debatir y a discrepar de forma pacífica y respetuosa. Los valores que nos unen están lejos de ser “extremistas”: son los principios y derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consideramos irrenunciables.
La libertad de expresión no es un privilegio, sino un derecho —anterior al Estado— que debe ser reconocido y protegido para todos. Sin libertad para hablar, debatir y disentir de forma pacífica y respetuosa, el resto de los derechos se debilita y la democracia pierde su fundamento.
Cuando elegimos el tema de la VII Cumbre Transatlántica advertíamos el avance de una tendencia restrictiva de la libertad de expresión. El intento de cancelar la Cumbre de Bruselas confirma esta preocupación y demuestra que esta Cumbre es hoy más necesaria que nunca.
Esperamos contribuir a una cultura política que garantice un futuro de diálogo y debate abierto.
Bruselas, 30 de enero de 2026.